Hace muchos, muchos años, en un país lejano vivía un niño, llamado Gaspar, pero al que todo el mundo en aquel reino llamaba Campanario.
Y le llamaban Campanario por que el niño pasaba sus días en lo alto de la torre de la iglesia de aquel reino. El niño tocaba las campanas, corría tras las palomas y los otros pájaros que vivían como él , en lo alto de aquella torre. Asustaba a las cigüeñas que hacían en aquellos tejados sus nidos. Y robaba los huevos de los nidos, lo que hizo que muchos otros infantes del pueblo le tuvieran envidia.
Campanario vivía entre el campo que rodeaba aquel reino y el campanario de la iglesia del reino. No tenía amigos. Vestía un raído y viejo pantalón que un día, hace mucho tiempo le tejió su madre. y que era motivo de las burlas de los otros niños del reino. Por lo que Campanario prefería los pájaros de la torre a la compañía de los otros niños.
Pero había algo, que a Campanario le gustaba tanto, como su vida en el campanario de la iglesia del pueblo; y era el baile que se hacía en la plaza del Reino cuando llegaban las fiestas. El niño era feliz bailando, a pesar de las burlas de los otros niños; de su raído pantalón, de lo patoso que era moviendo las piernas, Campanario bailaba y bailaba, mientras reía a carcajadas.
Texto.- Víctor Hernández Mayoral.
Imagen.- Creada por Inteligencia Artificial.

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